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Posts Tagged ‘texturas’

La visión bíblica proverbial palpita al ritmo del corazón humano. Ella sabe lo que lo aflige y conoce las palabras que lo curan, reconoce la pérdida que mata al alma humana y las buenas noticas que lo vuelven a la vida.

13:12 La esperanza que se demora es tormento del corazón; Pero árbol de vida es el deseo cumplido.

Si la esperanza que se demora enferma al corazón, entonces la pregunta que surge después de leer el Salmo 88 es: ¿qué tipo de medicamento nos provee este salmo? Esta oscura articulación sobre la pérdida constante a la que los seres humanos nos vemos sometidos no contiene una sola palabra de esperanza de tiempos mejores. De hecho, se ha señalado el Salmo 88 dentro de los ‘salmos de lamento’ como aquel que no manifiesta movimiento alguno en sentido de la esperanza. Simplemente es una crónica del final de las cosas, asignando la causalidad de la catástrofe a YHWH, quien no vacila ni se disculpa. (more…)

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El imenso libro de Isaías rinde sus tesoros principalmente a los que atentamente disciernen las conexiones que entretejen diversos pasajes en su larga trayectoria.

Al llegar al final del libro, el lector reconoce en la retórica que se lanza contra la liturgia sílabas conocidas y un ángulo de visión reconocible.

El prefacio del libro (capítulo 1), de igual manera, había pronunciado su sentencia contra acciones cúlticas ofrecidas por aquellos cuyas pretensiones religiosas no produjeron un alineamiento de la ética con el consejo y propósito de YHVH:

¿De qué me sirven sus muchos sacrificios? —dice el SEÑOR—. Harto estoy de holocaustos de carneros y de la grasa de animales engordados; la sangre de toros, corderos y cabras no me complace. ¿Por qué vienen a presentarse ante mí? ¿Quién les mandó traer animales para que pisotearan mis atrios? No me sigan trayendo vanas ofrendas; el incienso es para mí una abominación. Luna nueva, día de reposo, asambleas convocadas; ¡no soporto que con su adoración me ofendan! Yo aborrezco sus lunas nuevas y festividades; se me han vuelto una carga que estoy cansado de soportar. Cuando levantan sus manos, yo aparto de ustedes mis ojos; aunque multipliquen sus oraciones, no las escucharé, pues tienen las manos llenas de sangre.
(Isaiah 1:11–15 NVI)

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El lector atento de Isaías no tardará mucho en discernir que ‘el destino final de Sión’ (Christopher Seitz) representa una de las preoupaciones mása centrales del libro de Isaías. Es más, es razonable opinar que esta temática figura en el libro como el tema más persistente, programático y unificador de toda la complejidad de sus sesenta y seis capítulos.

Sión será el centro y ombligo de toda la tierra. De ella emanará justicia, instrucción y luz. Hacia ella fluirán todas las naciones. Hacia ella serán recogidos y llevados todos los hijos e hijas perdidos de Jerusalén. (more…)

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El estudio de Levítico en el siglo veinte no puede ser resumido sin destacar el nombre de Jacob Milgrom. Los escritos magisteriales de Milgrom dan evidencia de una amorosa imersión en la literatura sacerdotal.

Este erudito crítico logra mostrar en cada sílaba de su acogedora prosa un profundo respeto por los valores que el libro procurar transmitir. Es más, Milgrom considera los ritos sacerdotales como valores inscritos en ceremonia. No se puede comprender una ley levítica en su espléndido—o tedioso—aislamiento. Al contrario, es necesario ver cada pronuncamiento como un elemento en un sistema global que pretende llevar a Israel a la escuela para que ahí aprenda los valores que necesita para realizar una vida significante en la presencia de YHVH.

Si presentas una ofrenda de cereal cocida en la sartén, la ofrenda será de flor de harina sin levadura, amasada con aceite. La partirás en pedazos y le echarás aceite. Es una ofrenda de cereal.

Milgrom afirma que las palabras fallan. Por un lado, no penetran a la comprensión de las personas menos ‘letradas’. Por otro lado, es fácil olvidarlas. (more…)

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El horno reclama su espacio en el mantenimiento del equilibrio entre Israel y su Dios cercano.

No puede faltar la participación de manos que saben no quemarse, dedos que han aprendido a ejercer su debida agilidad con fuego y calor que pueden destruir la piel de un ser humano o producir el pan que sustenta si vida.

Si presentas una ofrenda de cereal cocida al horno, ésta será de panes de flor de harina sin levadura, amasados con aceite, o de obleas sin levadura untadas con aceite. Si presentas una ofrenda de cereal cocida en la sartén, la ofrenda será de flor de harina sin levadura, amasada con aceite. La partirás en pedazos y le echarás aceite. Es una ofrenda de cereal.

Los sencillos elementos de la vida cotidiana, en su indicada combinación, agradan al Creador del pueblo en una forma que no se distingue tan radicalmente de su efecto entre la misma comunidad humana que sabe aprovechar de la lluvia y el sol que YHVH crea para sembrar, cosechar y hornear para que la vida continúe un día, una temporada, un año más.

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La cantidad de personajes involucradas en la transacción del holocausto es reducida. Resulta ser una operación sencilla y, en el mejor de los casos, íntima.

El texto que estipula las acciones requeridas es precisa y exacta, pero deja cierta duda con respecto al sujeto de ciertos verbos de acción. Por ejemplo, parece—pero no sin discutir—que el hombre que ofrecía el ganado en 1.3 y pone su mano sobre la cabeza del animal en 1.4 es también el sujeto que degolla el ganado en 1.5. De ser correcta, esta interpretación, el ofrendador asume una función activa en el rito. Su participación es parte de la transacción que pretende restaurar o mantener el equilibrio en su relación con YHVH.

Pero existe una participación anterior a este detalle. En por lo menos dos de los tres escenarios presentados en el primer capítulo de Levítico, el ofrendador trae un animal que él mismo crió. Su ofrenda no depende de la suerte de la calle ni la de la caza. Es más, es un macho sin defecto. Es decir, la ofrenda es costosa.

Lo mismo es cierto, aunque la dinámica económica es distinta, en el caso del pobre que ofrece un ave (1.14-17). El también asume el costo de adquirir el ave; presumiblemente, se lo compra a una tercera parte.

La sencillez o intimidad del rito en conjunto con la provenencia del animal ofrendado se combinan para amarrar al ofrendador y su familia en un proceso notablemente personal. El ofrendador ofrece lo suyo; él se identifica con el animal en su experiencia; él mismo lo degolla.

Solo el ofrendador, el animal, el sacerdote, y YHVH están presentes. En la legislación levítica, el papel del sacerdote se limita al instrumental.

Un participante no sobrevive la transacción. Uno se prepara para repetir su función instrumental con el ofrendador que sigue. YHVH, conforme al resultado que el texto nos invita a anticipar, abandona la distancia o inquietud que hubiese sentido para con el ofrendador. Éste se va con la paz que resulta a partir de la harmonía restaurada.

Se ha pagado un precio. Se ha realizado una transacción.

El deficit relacional ha sido correspondido.

La vida puede continuar.

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El sistema sacrificial afirma la importancia de lo creado, lo natural y lo cotidiano.

Si alguien presenta al SEÑOR una ofrenda de cereal, ésta será de flor de harina, sobre la cual pondrá aceite e incienso.

Cuando YHVH por medio de su agente Moisés establece las formas y las acciones por medio de la cuales los israelitas mantendrán una correcta relación con su deidad, él escoge materiales que nutren la vida en la diaria rutina del pueblo. Vaca, oveja, pájaro, grano … estos son los fundamentos de la vida. Se tocan, se elaboran, se cultivan, se crían. El ser humano entra en relación corporal con estos elementos de la vida. En su momento, él los consume. Sin ellos, la vida termina. Dadas cantidades adecuadas de ellos, el pueblo come y sobrevive un día más.

El sistema levítico digna lo fisico y lo cotidiano. El sistema valora los materiales y los ritmos de la vida normal, considerándolos adecuados para mediar la relación entre los israelitas y YHVH. No se acude a medios místicos ni exóticos. Se emplea lo creado y lo normal para fines que ponemos en riesgo cuando les atribuimos el adjetivo ‘religiosos’.

Cultivo mis matas. Cuando convierto su grano en harina, tal y como lo hicieron mis padres, mis abuelos, y los padres de mis abuelos, le doy de comer a mi familia y presento una porción a YHVH y una parte de ésta a los sacerdotes.

YHVH está cerca. Los medios de servirle, aún más.

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El código levítico establece una transacción que es vital para que el Israelita y su familia convivan con un Dios exigente.

Reconocemos esta lógica en la legislación sobre el holocausto. El animal que el ofrendador presenta se recibe en lugar de la persona que toma la iniciativa de realizar un holocausto.

Aunque parezca rudimentaria la observación, es importante hacerla. Existe un déficit en la situación del Israelita ante el Dios que habita en la tienda de encuentro a las márgenes de la misma comunidad. Es de crítica importancia que este déficit se resuelva conforme al intervalo apropiado. El faltante en la situación parece merecer la muerte del Israelita, es decir, representa un dilema existencial en lugar de un mero inconveniente. (more…)

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Ante el terrible rechazo del culto de parte de YHVH, este capítulo introductorio ofrece una exhortación que pretende abrir camino a una situación diferente. Los lineamientos del primer capítulo de Isaías merecen ser tomados en cuenta como un mapa conceptual que orientará el lector en su encuentro con el libro entero. (more…)

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Aunque la legislación mosáica milita en contra de las grandes diferencias económicas que caracterizan nuestras sociedades modernas, el sistema sacrificial a la vez demuestra un realismo económico. El primer capítulo de Levítico traza los lineamientos de la acción ritual de presentar holocaustos delante de YHVH en la llamada ‘Tienda de Reunión’.

Nuestra biblia hebrea se divide en porciones aptas para la lectura confirme a un sistema oficializado por los masoretas, custodios del texto y de su lectura que fechan de épocas medievales. Estos cariñosos y rigorosos guardianes del texto de Levítico dividieron aquella parte que para nosotros consiste en su primér capítulo en secciones conforme al tipo de animal que se ofrecía como holocausto. (more…)

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