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Archive for August, 2010

¿Cómo lo conocí?, una mañana de enero, en medio de mis gritos y los suyos, entre agonía y algarabía, conocí a mi Hombre Perfecto. Poco a poco fui consciente de su existencia. Como obviar su presencia varonil, con una estatura de tres metros de altura y una espalda anchísima, tan ancha como la de un roble, su sombra me cubría infundiéndome seguridad. Sus manos grandes y fuertes, eran capaces de derrumbar todo lo que se interpusiera en mi paso. Una sola de sus manos me sostenía en el aire mientras yo haciendo una pirueta demostraba mi recién obtenida capacidad para mantenerme erguida sin más ayuda que aquella mole de concreto puro. En sus regazos no había nada que me atemorizara. Con él mi vida era perfecta y más aún cuando me remontaba en su Harley Davidson al mundo sin descubrir a la vuelta de la casa.

Pero como quien no se conforma con tal prototipo de hombre, a mis seis años, después del mediodía de un verano soñoliento, cuando las mujeres suspiraban las congojas amorosas en blanco y negro de Simplemente María y los hombres cabeceaban hasta las dos de la tarde, hora en que San José resucitaba de la siesta—refiriéndome a la capital no al pobre santo, reconocí a mi Hombre Perfecto. Recién llegada de la escuela me escapaba al potrero contiguo a mi casa, empujada por la ilusión de vivir una gran aventura en aquel espacio abierto, inundado de zacate, solo mío. En cada viajecito, una frontera invisible me restringía el paso hasta el establo que se encontraba al fondo del potrero, pero ese día, en un arrebato de rebeldía y de determinación avance hasta aquel caserón de tablas viejas que divisaba solo cuando me subía en la parte alta de la tapia de mi casa. Llegué hasta allí, contenta de haber vencido el miedo de viajar unos cuantos metros bajo mi propia responsabilidad. (more…)

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Perhaps your story is not mine.

That would not surprise me in the least. Our stories are all, in many ways, uniquely our own.

But in my world, Winter does not mean wonderland. Christmas is about Christ and not the usual nonsense. Still, Christ commonly gets overshadowed, even in this holy season for me. We had a Christmas planned five years ago, that is before our daughter died. Not much celebrating then. (more…)

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Este próximo 2 de setiembre se conmemora el fallecido del vienés Viktor Frankl. A él se le recuerda por haber sido un renombrado científico, especialista en neurología y psiquiatra; pero también por llevar las marcas de un sobreviviente a tres campos de exterminio nazi, por casi cuatro años, durante la Segunda Guerra Mundial.

El Holocausto le arrancó su familia, su esposa, sus posesiones más queridas, pero no sus sueños y su deseo de seguir viviendo. Desde su perspectiva no sólo como psiquiatra, sino como un prisionero obligado a atravesar este infierno, se propuso “analizar” el mayor de los enigmas de su vida: “La existencia a través del sufrimiento”. ¡Fue algo así como “encontrar una bella flor en medio de un vertedero de basura! Esta investigación hecha libro, se publicaría posteriormente con el título: “El hombre en búsqueda del sentido”. (more…)

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The apostle Paul speaks most eloquently when his soaring prose contemplates the Lord’s limitless mercy.

Yet he can be short and almost savage when he sees the community’s integrity threatened by behavior that presumes upon that grace. Faced with reports of sexual chaos in the Corinthian church, Paul proposes radical surgery:

I have written you in my letter not to associate with sexually immoral people— not at all meaning the people of this world who are immoral, or the greedy and swindlers, or idolaters. In that case you would have to leave this world. But now I am writing you that you must not associate with anyone who calls himself a brother but is sexually immoral or greedy, an idolater or a slanderer, a drunkard or a swindler. With such a man do not even eat.
What business is it of mine to judge those outside the church? Are you not to judge those inside? God will judge those outside. “Expel the wicked man from among you.”

Two clarifications are in order. (more…)

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A white, slightly dented white car in the driveway means Philip is under roof. A respectable Dodge with just a hint of the rakish to its lines angled into the asphalted slot where a big old tree once stood means Lucas is home. While my pickup languishes in the airport Economy Lot (long story, one for another day), the presence of either of these Sanders-family chariots mean that Son Christopher is also within the walls of this old house.

All of this good.

As I return from my bike ride on a hot Sunday afternoon, I see that the LAN party has ended. The cars of the LAN partiers have returned to their erstwhile nest.

In the circles that frequent this old house, the ‘LAN party’ is a product of Costa Rica days. A pack of digital-native sons developed the multi-day/night computer-game frenzy that goes under this moniker. They shut themselves in the chosen home, connect into a Local Area Network (thus ‘LAN’), take vows of chastity against the allure of sleep and her un-mannish siren song, and stock up on Mountain Dew. Then the games begin! (more…)

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New things often begin in the Bible when YHWH rouses someone to action. The word ‘or clusters around such moment, its latent connotative power poised to express activity over passivity, alertness over slumber, expectation conquering depression.

Characteristically, YHWH is able to rouse in just this way both his own people and those who do not call upon his name. The Medes, for example, seem particularly vulnerable to YHWH’s lighting of a purposeful fire under their quasi-imperial butts. (more…)

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