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Archive for June, 2017

La plétora de nombres en Isaías 7.1-9, requiere una lectura completa si queremos darle sentido.

Y aconteció que en los días de Acaz, hijo de Jotam, hijo de Uzías, rey de Judá, subió Rezín, rey de Aram, con Peka, hijo de Remalías, rey de Israel, a Jerusalén para combatir contra ella, pero no pudieron tomarla. Y se dio aviso a la casa de David, diciendo: Los arameos han acampado en Efraín. Y se estremeció el corazón del rey y el corazón de su pueblo como se estremecen los árboles del bosque ante el viento.

Entonces el Señor dijo a Isaías: Sal ahora al encuentro de Acaz, tú, y tu hijo Sear-jasub, al extremo del acueducto del estanque superior, en la calzada del campo del Batanero], y dile: ‘Estate alerta, y ten calma; no temas ni desmaye tu corazón ante estos dos cabos de tizones humeantes, a causa de la ira encendida de Rezín de Aram y del hijo de Remalías. Porque Aram ha tramado mal contra ti, junto con Efraín y el hijo de Remalías, diciendo: “Subamos contra Judá y aterroricémosla, hagamos una brecha en sus murallas y pongamos por rey en medio de ella al hijo de Tabeel.”  Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘No prevalecerá ni se cumplirá. Porque la cabeza de Aram es Damasco, y la cabeza de Damasco es Rezín (y dentro de otros sesenta y cinco años Efraín será destrozado, dejando de ser pueblo),  y la cabeza de Efraín es Samaria, y la cabeza de Samaria es el hijo de Remalías. Si no creéis, de cierto no permaneceréis.’ (Isaías 7:1-9).

El terror manifiesto de Ahaz y sus vulnerables judaítas es capturado en la imagen de los corazones que se sacuden ‘como los árboles de un bosque que tiembla ante el viento’. El lector atento puede percibir en la alusión del profeta a un viento (רוח) las más sutiles indicaciones de que otro ‘viento’  (רוח en Isaías y en otros lugares se refiere a menudo al espíritu de YHWH) también sopla a través de Judá en un momento que sólo puede ser experimentado como un crisis existencial. Es esta brisa que es capaz de efectuar la promesa del profeta de calmarse y negarse a entrar en pánico. Este mismo movimiento del aire detrás de la atrevida declaración de YHWH de que la maquinación de los enemigos de Judá ‘no permanecerá y no será’ (7).

Si tal juego de palabras mediante el vocablo רוח era intencional o no, vale la pena escuchar atentamente la definición reductora que YHWH emplea, respecto a los enemigos conspiradores de Judah. El detalle es una evidencia más introducida en apoyo de la insistencia de este libro de que las cosas rara vez son lo que parecen ser.

Efraín y Siria son capaces de destruir a Judá con su esquema multifacético para aterrorizar, conquistar y establecer un rey títere en Jerusalén y Judá. ¿Por qué otra cosa los corazones judaítas sacudirían como hojas antes de la doble amenaza de la conspiración de estos dos países vecinos?

Sin embargo, desde el ángulo divino de la visión —donde las cosas son como los serafines majestusosos saben que son, pero nuestro ojos rara vez las perciben—, Efraín y Siria son simplemente ‘estos dos cabos tizones ardientes’.

YHWH sabe, el profeta insistiría, los límites de nuestros enemigos como nosotros mismos no podemos. La insistencia saturada de la crisis del libro de que ‘Dios está con nosotros’  (Emmanuel) se da a conocer aquí a través de una gramática diferente: No se quedará, y no será.

Estos cabos tizones humeantes, sabe YHWH, pronto se enfriarán, su llama e incluso su humo, serán una memoria brumosa, inofensiva y patética.

Mientras tanto, Judá, o un remanente de ella nombrada conforme al nombre del hijo que acompaña al profeta, se volverá y volverá. Vivirá en la presencia de YHWH y por su fuerza.

La invocación del profeta a un pueblo aterrorizado para ‘tener cuidado, estar tranquilo, no temer’ no es evasión de la terrible realidad, sino más bien penetración en lo que es profundamente, verdaderamente, invisiblemente real.

 

 

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No hay reciprocidad medida en la misericordia de YHWH, tal como se esboza en el libro de Isaías. La lógica del quid pro quo  aquí no tiene cabida en este paisaje donde sobreabunda irremediablemente el perdón.

Busquen al Señor mientras se deje encontrar, llámenlo mientras esté cercano. Que abandone el malvado su camino, y el perverso sus pensamientos. Que se vuelva al Señor, a nuestro Dios, que es generoso para perdonar, y de él recibirá misericordia. Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos —afirma el Señor—.  Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! (Isaías 55:6-9 VNI).

El llamado a no dejar pasar la  oportunidad de experimentar la misericordia perdonadora y restauradora de YHWH se basa en gran parte, en el quizás limitado tiempo su disponibilidad. Uno debe buscarlo ‘mientras puede ser encontrado’ e invocarlo ‘mientras esté cercano’.

Pero el otro motivo para tal búsqueda después de YHWH, es en esta temporada durante la cual se le encuentra inusualmente cercano es porque su compasión por los  ‘malvados’ e ‘injustos’ que abandonan lo que han llegado a ser y regresan  a YHWH, se articula como ‘abundante perdón’. De hecho, es la misericordia desproporcionada con la que YHWH abraza a los que regresan, y en donde se establece el contexto para un pasaje que se cita habitualmente en el abstracto como si simplemente marcara una diferencia genérica entre cómo YHWH razona y cómo piensa la gente. En realidad, el profeta llega una conclusión más concreta y específica que esto:

 «Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos —afirma el Señor—.  Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra! (Isaías 55: 8-9).

Los caminos y pensamientos que son tan patentemente sobrehumanos (si se puede usar ese término sin trivializar este asunto) son los caminos y pensamientos del perdón en abundancia. Es decir, no hay cálculo restrictivo, ni lógica reductora, ni parsimonia sobre la misericordia perdonadora con la cual YHWH abraza al ser humano malvado que se vuelve a él.

Aquellas mediciones humanas familiares, con las que estamos tan familiarmente conocidos, son tan bajas como un pantano fétido a nivel del mar, frente a un banco de cúmulo de nubes. Uno puede hablar como si los dos pudieran ser comparados, pero en realidad sólo pueden ser contrastados. La primera es muy diferente a la segunda. Los dos ni siquiera están próximos entre sí en alcance y escala.

Para ceñirnos a la cadencia precisa del versículo nueve, ni la forma en que YHWH piensa sobre el perdón ni la forma en que actúa para perdonar puede ser capturada en las inútiles formas del razonamiento humano.

No hay ninguna autoayuda en la perspicacia del profeta,  ninguna moralidad patética para ser ofrecida como el cebo a un dios que está poco dispuesto a perdonar, pero solamente podría ser convencido si uno está suficientemente triste y sincero.  YHWH no se parece a esto, no juega ese  juego.

Si el perdón humano es nuestra línea de partida, nuestro punto de referencia, no podemos saber nada del perdón divino. El uno no es analogía adecuada del otro. En el mejor de los casos, un ser humano bueno podría perdonar a otro ser humano malo que se lamenta. Sin embargo,  YHWH no es así.

Con él, la misericordia abundante es como nada que hayamos visto jamás.

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The early verses of Isaiah’s fiftieth chapter are pregnant with enigma and resistant to simple theodicy.

Thus says the Lord: ‘Where is your mother’s certificate of divorce, with which I sent her away? Or which of my creditors is it to whom I have sold you? Behold, for your iniquities you were sold, and for your transgressions your mother was sent away. Why, when I came, was there no man; why, when I called, was there no one to answer? Is my hand shortened, that it cannot redeem? Or have I no power to deliver? Behold, by my rebuke I dry up the sea, I make the rivers a desert; their fish stink for lack of water and die of thirst. I clothe the heavens with blackness and make sackcloth their covering.’ (Isaiah 50:1–3 ESV)

On the one hand, the passage contains elements of that familiar prophetic explanation of national calamity. ‘It was for your iniquities that you were sold, and for your transgressions that your mother was sent away.’ (more…)

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Isaías el profeta describe la conducta anticipada de YHWH de llevar a sus hijos exiliados a su hogar, de una manera que logra combinar ternura y lo  eterno.

Como un pastor que cuida su rebaño, recoge los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas. ¿Quién ha medido las aguas con la palma de su mano, y abarcado entre sus dedos la extensión de los cielos? ¿Quién metió en una medida el polvo de la tierra?  ¿Quién pesó en una balanza las montañas y los cerros?  ¿Quién puede medir el alcance del espíritu del Señor,  o quién puede servirle de consejero?  ¿A quién consultó el Señor para ilustrarse, y quién le enseñó el camino de la justicia? ¿Quién le impartió conocimiento  o le hizo conocer la senda de la inteligencia? (Isaías 40:11-14 NVI).

La poesía de Isaías adorna la convicción bíblica profundamente arraigada de que YHWH es incontenible. No responde a nadie, su brazo no es demasiado corto para cualquier propósito que corresponde a su carácter y naturaleza de su reinado. (more…)

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An odd sensation grips this reader as he negotiates Zakaria’s 2008 cheerfully globalist 51rKArW6ZKL._SX331_BO1,204,203,200_work (an updated edition appeared in 2012) in the Era of Trump amid the Rise of the New Nationalisms. As a sympathizer with Zakaria’s internationalism, I acknowledge that the sureties he dispenses are now all contested. Or, perhaps, shouted down. We are the worse for it.

Everybody’s rising. Or almost everybody.

This is the opening shot of Zakaria’s Post-American World, for he argues in his first chapter (‘The Rise of the West’) that modern history has seen three great risings: that of the Western World, that of America, and—under our feet—the rise of the rest. Zakaria’s globalist outlook is evident from the start:

Power is shifting away from nation-states, up, down, and sideways. In such an atmosphere, the traditional applications of national power, both economic and military, have become less effective … At the politico-military level, we remain in a single-super-power world. But in every other dimension—industrial, financial, educational, social, cultural—the distribution of power is shifting, moving way from American dominance. That does not mean were are entering an anti-American world. But we are moving into a post-American world, one defined and directed from many places and by many people.

If this sounds threatening to, say, American readers, well, that’s the problem!, Zakaria might say. We have won the battle of ideas and structures, but we cower like losers. (more…)

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51ksHJ2NUPLI sometimes wonder, trundling along near the end of six decades, how I’ve managed never read Thomas Hardy. Until now.

Prodded on by the marginally satisfactory film version, I downloaded this very English novel. It had me by the throat from its first pages. My wife and I are now, in consequence, listening to a spoken version of Tess of the d’Urbervilles. Thomas Hardy gets quickly to the reader’s heart.

Far from the Madding Crowd is a tragic tale that somehow ends in deep comedy. Only after all its protagonists have loved (nobly or not) on to their own injury does the joyful denouement begin to come into view. Along the way, Hardy shows himself to be the kind of novelist who can capture more human observation in a dependent clause than many of us manage in a lifetime.

I’m hooked. (more…)

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With a heart full to overflowing and eyes quite moist, I finish this novel of a young waif 51LK1NgAk6L._AC_US436_QL65_of a girl in Hitler’s Germany whose body, soul, and spirit ought never have survived her furnace of affliction. Yet survive she does, grittily and even poetically, with the aid of a good friend, a tender father, a Jewish refugee in the basement, a mother whose harshness runs only skin keep, and a traumatized mayor’s wife who loves to have her books stolen.

As the old proverb—old but still true for all its rusty years—would tell us, ‘The book is far better than the movie’. This has never been more true than with Markus Zusak’s phenomenal achievement.

The book is narrated by Death, the Grim Reaper. Yet he is not an evil presence, indeed his tender observations are endearing. In the end, the circumstances of 1940s Europe keep him far busier than he’d prefer. Yet he cannot take his eyes off these dismal, glorious humans. (more…)

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