Habría sido difícil esbozar la trayectoria establecida por los ‘cánticos del siervo’ del libro de Isaías y llegar al perfil concreto de Jesús. La retrospección y la reflexión, por otro lado, son matiz de materia diferente. (more…)
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Familiarizado con el dolor: Isaías 53
Posted in textures, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on February 25, 2017| Leave a Comment »
Dos niveles: Isaías 24
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on February 24, 2017| Leave a Comment »
En ocasiones, los profetas relajan el notable silencio de la Biblia hebrea con respecto a lo que podríamos llamar ‘el mundo invisible ’. Los textos del Antiguo Testamento no gastan mucho tiempo negando que pudiera haber una estela de acciones más allá de lo que podemos ver y escuchar por los medios convencionales.
En pocas palabras, los textos siguen siendo agnósticos y sugestivos en ese punto, proporcionando sólo lo más breves vislumbres de un mundo que se abre paso a lo invisible y que está en guerra, así como estamos en guerra tan frecuentemente aquí abajo.
Deuteronomio 29.29 parece captar esta posición, que es al mismo tiempo autoconsciente, disciplinada y sostenida.
Lo secreto le pertenece al Señor nuestro Dios, pero lo revelado nos pertenece a nosotros y a nuestros hijos para siempre, para que obedezcamos todas las palabras de esta ley (Deuteronomio 29:29 N.V.I.).
La pasión espiritual en nuestros días coincide regularmente con una inclinación a la especulación sobre el ‘mundo espiritual’ y oculto que está en desacuerdo con este enfoque. Sin embargo, podríamos sentir cierta comodidad por el manejo de una espiritualidad que se arriesga a cuestionar el materialismo sofocante que ha sido nuestra ideología oficial durante uno o dos siglos.
Habiéndome liberado de esta declaración de cautela, encontramos después de una pausa en uno de los ‘oráculos contra las naciones’ de Isaías un fascinante vislumbre de lo que podríamas llamar los dos niveles de la creación.
En aquel día el Señor castigará a los poderes celestiales en el cielo y a los reyes terrenales en la tierra. (Isaías 24:21 N.V.I.)
Este texto de Isaías no es el único que identifica una cierta correlación entre lo que ‘las naciones’ hacen en el mundo que conocemos, por una parte, y la rebelión y a veces la guerra intra-celestial de parte de—¿qué los llamaremos?—los poderes celestiales.
La reiterativa repetición del verso—la hueste del cielo en el cielo y los reyes de la tierra en la tierra—parece subrayar una insistencia profética de que la realidad viene en dos sabores y que las actividades en las dos esferas realmente de hecho tienen correlación.
El libro de Isaías es al menos tan insistente como cualquier otra porción de literaria del Antiguo Testamento sobre el punto que YHWH es incomparable, y por lo tanto es único. Su autoridad no es la única autoridad, pero no tiene comparación alguna con otra.
La seguridad que el profeta ofrece a la pequeña Judá se dirige modestamente a un temor latente en los desamparados nacionales o existenciales: que el rescate o la redención pueda venir, pero sólo de forma parcial.
No, dice al profeta, extendiendo sus manos hacia los polos llamados ‘el cielo y la tierra’. En aquel día, todos serán tocados, todo será sujetado y todo perro de guerra hecho sumiso.
Una cierta ligereza: Isaías 46
Posted in texturas, Uncategorized, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on February 20, 2017| Leave a Comment »
Cuando los profetas del Antiguo Testamento satirizan, no es causa de risa. Es decir, cualquier regocijo provocado por sus irónicos o ataques verbales—y algo de esto es bastante gracioso para los ojos modernos también—está destinado a despertar en sus oyentes que la realidad creada ha sido transgredida. Y pronto, o eventualmente, será rectificada.
En el siguiente pasaje, los dioses de los opresores babilónicos absorben la fuerza de este sátira acre.
Bel se inclina, Nebo se somete; sus ídolos son llevados por bestias de carga. Pesadas son las imágenes que por todas partes llevan; son una carga para el agotado. Todos a la vez se someten y se inclinan; no pudieron rescatar la carga, y ellos mismos van al cautiverio.
Escúchame, familia de Jacob, todo el resto de la familia de Israel, a quienes he cargado desde el vientre, y he llevado desde la cuna. Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los cargaré y los libraré (Isaías 46:1-4 N.V.I., ligeramente editada).
El sofisticado juego verbal presente es muy rico para ser explicado en la traducción. Pero déjenme intentarlo.
Estos dos breves párrafos proféticos (por lo que la versión hebraica del ‘Texto Masorético’ los considera) juega sobre los temas que Isaías sostiene, vemos algunos giros hacia adentro y algunas exploraciones, así como J.S. Bach explora la capacidad del sonido dado en una fughetta barroca.
Éstos son algunos de esos temas que aparecen en las líneas que he citado.
En primer lugar, el momento histórico parece comprobar los poderes de los dioses de babilonia, incluso para descartar cualquier discusión en el rostro de su evidente magnificencia. La nación babilónica, después de todo, reina en supremacía. Como podríamos decir hoy, es como una imagen de una superpotencia unipolar. Los príncipes babilónicos son reyes, se jactan ellos. Son la definición misma de la voluntad invencible de ejerecer el poder. El lenguaje isaiánico de la altura entra en juego aquí, donde ‘la alta’ significa la gloria y la autoridad y ‘la baja’ significa derrota e incapacidad.
En esta luz, la afirmación de Isaías de que ‘Bel se inclina’ y que ‘Nebo se postra’ convierte las circunstancias en su cabeza. El pensamiento del profeta, ofrecido en contra de las evidencias, es o bien enterado y provocativo, pues quizás el profeta discierne más que nosotros. O es simplemente el delirio.
En segundo lugar, las ideas gemelas isiánicas de peso y fatiga se despliegan ingeniosamente y, en mi opinión, poderosamente. Permítanme tratar de descomponer de una forma ordenada que lo pueda compartir sin drenar la imagen de su fluyente potencia.
Satíricamente, Isaías sugiere que la representación física de los dioses babilónicos es sencillamente demasiado pesada como para ser cargada sin que la gente se agote en el proceso. Es decir, estos dioses no ayudan a su gente. Más bien, sus adoradores son reducidos al simple hecho de transportar a sus ídolos, con la energía que ellos mismos carecen. Este tipo de religión, según las reclamaciones del profeta, es agotadora.
Los componentes verbales que hacen de esta sátira posible, son palabras comunes para describir el soporte (נשא), la relacionada con carga (משא), una palabra exquisitamente empleada aquí que implica carga y transporte (עמס), y—por último—una palabra que es potente en manos de Isaías que significa estar fatigado (עיף).
Ahora veamos de nuevo el pasaje, esta vez con comentarios intercalados en cursiva:
Bel se inclina, Nebo se somete; sus ídolos son llevados por bestias de carga. (Aquí los grandes dioses de Babilonia se reducen a pesados objetos materiales y que la gente utiliza patéticamente a sus valiosos animales, forzándolos a llevar la carga.)
Todos a la vez se someten y se inclinan (¿Quién hace esto?, ¿los dioses, las bestias de carga? Es muy probable que este último–la bestias—luchen, se esfuercen y se quejen bajo la carga). No pueden librar la carga, sino que ellos mismos son llevados al cautiverio.
Escúchame, familia de Jacob, todo el resto de la familia de Israel, a quienes he cargado desde el vientre, y he llevado desde la cuna. Aun en la vejez, cuando ya peinen canas, yo seré el mismo, yo los sostendré. Yo los hice, y cuidaré de ustedes; los sostendré y los libraré.
Ah, y ahora vemos que en los oídos de Isaías es YHWH quien lleva y carga a su propio pueblo. No los somete a la fatiga de arrastrar a los dioses inertes, sino que los carga sobre alas de águilas, de modo que hasta los fatigados logran encontrar nuevas fuerzas.
Así que la sátira Isiánica es luz en lo que realmente está sucediendo en un momento en que Babilonia y sus dioses aparentan triunfar y Judá se esconde como una de las muchas víctimas que fenecen ante esta poderosa nación.
Echemos un vistazo a un juego de palabras más, en este impresionante pasaje.
Esas bestias cargadas—cargadas de ídolos, si esta lectura es la lectura correcta—no pueden ‘salvar la carga’. La palabra traducida aquí como ‘salvar’ es profundamente familiar en el contexto isaiánico del exilio y el retorno, de la subyugación y de la redención. El verbo en hebreo מלט, aquí al parecer, significa que las bestias desgastadas de tropiezo no pueden salvar a la carga de los ídolos bajo cuyo peso muerto son impulsadas siempre hacia adelante. Pero sólo unos cuantos versículos más adelante, leemos acerca de la afirmación de YHWH: ‘voy a llevar y a salvar’.
Este extracto de cuatro versos del libro de Isaías es gema de sátira profética, que se puede admirar por motivos literarios por sus matices penetrantemente inteligentes. Sin embargo, ha sido preservado, leído y atesorado porque habla de cosas aún más profundas: La religión muerta engañada lleva una nación al agotamiento. Muy por el contrario es el ofrecimiento de YHWH; él carga y sostiene a los que son suyos.
El lector cristiano puede encontrar que las palabras de un profeta posterior vienen a la mente:
Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana (Mateo 11:28-30 N.V.I.).
No tomaría nada de estas últimas palabras, ni de su orador, si uno especulara que la sátira isaiánica—atesorada, reflexionada e incluso memorizada—estaba en el centro de la llamada de Jesús a una cierta ligereza misericordiosa.
Cambiando su opinión: Isaías 60
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on February 20, 2017| Leave a Comment »
El gran swing en el libro de Isaías, la gran bisagra sobre la que gira, es el movimiento entre el juicio y la misericordia.
Más particularmente, el libro entrega al lector este gran swing—si se me permite llamarlo de esta manera—en función de un golpe personal de parte de YHWH y luego su misericordia sobre Israel/Judá.
Un vistazo viene en la anticipación efusiva del capítulo 60 del embellecimiento de Sion en manos de extranjeros y del lujo de su producto económico y cultural más fino.
Los extranjeros reconstruirán tus muros, y sus reyes te servirán. Aunque en mi furor te castigué, por mi bondad tendré compasión de ti (Isaías 60:10 NVI).
El castigar en cuestión es el exilio de Judá a Babilonia, sufrido en tiempo delimitado. Por el contrario, la restauración impulsada por la misericordia es abierta y sin conclusión. Por lo tanto, existe una relación asimétrica entre uno y el otro. La ira y el golpe son temporales. El favor y la misericordia están destinados a permanecer.
Isaías expresa temas como éste casi en el estilo de una fuga musical, donde se afirma un tema y luego re-expresa en variaciones aquí, allí, y luego otra vez. El profeta extiende su su trato del tema de la asimetría aún más, mediante la implementación de la lengua del breve momento.
Te abandoné por un instante, pero con profunda compasión volveré a unirme contigo. Por un momento, en un arrebato de enojo, escondí mi rostro de ti; pero con amor eterno te tendré compasión—dice el Señor, tu Redentor— (Isaías 54:7-8 N.V.I.).
Se nos dice que el duro trato de YHWH a Judá es bastante diferente al trato de su regreso hacia su pueblo en misericordia, al menos de dos maneras.
- El primero es corto, mientras el segundo es largo.
- Isaías parece presentar el juicio como necesario, pero ajeno a la conducta acostumbrada de YHWH. La misericordia restaurativa, por el contrario, fluye ferozmente de su propio corazón.
A riesgo de perder nuestro camino, esta mirada a la asimetría puede o no ayudarnos a entender una palabra sorprendente y oscura sobre el juicio en Jerusalén/Sion que ocurre antes en el libro:
Sí, el Señor se levantará como en el monte Perasín, se moverá como en el valle de Gabaón; para llevar a cabo su extraña obra, para realizar su insólita tarea (Isaías 28:21).
Sea o no el caso, el libro aporta información adicional sobre el pathos divino en el tierno soliloquio materno que nos espera en el capítulo 49.
Pero Sión dijo: «El Señor me ha abandonado; el Señor se ha olvidado de mí».
« ¿Puede una madre olvidar a su niño de pecho, y dejar de amar al hijo que ha dado a luz? Aun cuando ella lo olvidara, ¡yo no te olvidaré! Grabada te llevo en las palmas de mis manos; tus muros siempre los tengo presentes » (Isaías 49: 14-16 NVI).
Isaías está plenamente convencido de que el camino hacia la redención de Judá debe pasar por el horno del fuego judicial. No obstante, el profeta no puede permitir que esta aflicción se acerque en demasía al centro de los propósitos de YHWH para su pueblo. A riesgo de disminuir la experiencia de aquellos que nunca regresaron de Babilonia, el exilio aparece aquí como un momento necesario, lamentable y breve. Es sólo la antesala de la Jerusalén resplandeciente.
El bien merecido sufrimiento de Judá aparece aquí en el texto como un breve momento de deserción, una llamarada momentánea de ira justa que transciende un momento antes de que un Dios misericordioso tenga su anhelada oportunidad de amar de nuevo con ese amor que define el amor mismo.
El lector podría preguntarse cuán importante era esta realidad para el profeta y para los custodios de su mensaje, que ellos se arriesgaron a utilizar estas imágenes profundamente humanas para caracterizar al Dios que permanece invisible.
Solo así.
Crisis de identidad: Isaías 54
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on January 27, 2017| Leave a Comment »
Contra todas las protestaciones de la vergüenza, tu pasado no te define.
Lo que has sido no coincide con quién eres. O lo que llegarás a ser.
Esta es al menos, la promesa de YHWH a sus abatidos exiliados en Babilonia.
«Tú, mujer estéril que nunca has dado a luz, ¡grita de alegría! Tú, que nunca tuviste dolores de parto, ¡prorrumpe en canciones y grita con júbilo! Porque más hijos que la casada tendrá la desamparada—dice el Señor— (Isaías 54:1 N.V.I.).
La falta de hijos en el Antiguo Testamento era una gran vergüenza. Quizás tener un hijo y luego perderlo, fue peor que nunca haberlos tenido. Este es un ejemplo del alcance cultural que subyace en la literatura bíblica.
En la cosmovisión radical de Isaías, YHWH no quiere nada que ver con las pretensiones arrogantes de la vergüenza. Al contrario, aquella que no ha cortado el aire con gritos en la labor de parto, después encontrará recompensa con gritos de alegría cuando nuevos hijos e hijas invadirán su hogar.
La experiencia humana sostiene que solamente aquello que ya ha pasado, podrá ser. Una vez más, para YHWH esta lógica no le representa. Él es el Creador de cosas nuevas, cosas no habladas, cosas inimaginables, anhelos profundos, demasiado salvajes y poderosos para las palabras. Él encuentra esos anhelos, los satisface, los crea, los respalda. Luego libera a los suyos para que lleguen a ser lo que han anhelado.
La religión que la Biblia asume y representa no es ningún credo domesticado.
La fe que halla expresión en estos rollos es salvaje, contraintuitiva, imposible y—en un instante—real. La vida con YHWH no conoce límites, con excepción de aquellos que la providencia de su amor ha establecido.
La mujer estéril en un momento queda restaurada a la fecundidad, descubriendo hijos e hijas que ella no trajo a luz, fluyendo a su lado como ríos de agua. De igual manera, el futuro de YHWH llega espontáneamente desde ángulos y fuentes nunca previstos. No obstante, estos hijos son suyos, son de ella y no de otros. Son regalo de YHWH, fortuna sobreabundante.
A ella se le olvida extrañar los hijos biológicos de esos sueños desechos. No tiene tiempo para echarlos de menos, tan ocupada está con esta cosecha imprevista, riendo, dando volteretas. Ellos se ríen bulliciosamente. Sólo el deleite de ella resuena más.
Descanso rechazado: Isaías 28
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on January 26, 2017| Leave a Comment »
El Libro de Isaías en reiteradas ocasiones aborda los temas del cansancio y el descanso.
YHWH es visto como quien ofrece descanso y reposo al abatido, más típicamente en el contexto de aquellos que regresan del exilio y del reposo que se experimenta en el espacio propio de uno. El subtexto trata con un pueblo obstinadamente agitado que se rehúsa a recibir lo que YHWH en su misericordia le ofrece. Ellos aparentan preferir la agotadora experiencia de ser sacados de su lugar y quedarse dispersos entre las naciones, donde nadie tendrá piedad de un pueblito sin techo y sin reposo.
Incluso, la colocación de los que regresaban de la cautividad en la tierra que una vez les había extraviado, regularmente se expresa con un verbo que resuena como ‘causar para descansar’ (hebreo: נוח).
Los ídolos que Israel/Judá eligió, son vistos como cargas para llevar; es decir, ellos causan cansancio en lugar de aliviarlo.
No obstante, YHWH hace regresar a sus hijos, o permite que sean llevados por otros, de regreso a su tierra, de tal forma que el cansancio quedará tan solo como un recuerdo que con el tiempo se desvanecerá. De hecho, tales personas ‘se levantarán como alas como águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no desmayarán’.
Qué extraño es entonces encontrar que en medio de un terrible juicio de Isaías, hay un oráculo que presenta la terrible situación del pueblo de YHWH en el exilio como su rechazo del descanso, una preferencia para permanecer sordos ante esta oferta de reposo. El profeta insinúa que solo los captores foráneos de Judá les harán comprender a los hijos rebeldes de YHWH, aún si éste lo hace pidiendo prestado el lenguaje indescifrable de los babilonios para lograrlo.
Pues bien, Dios hablará a este pueblo con labios burlones y lenguas extrañas, pueblo al que dijo: «Este es el lugar de descanso; que descanse el fatigado»; y también: «Este es el lugar de reposo». ¡Pero no quisieron escuchar! (Isaías 28:11-12 N.V.I.).
Puesto que el libro de Isaías y el canon en el que se erige como pilar, permiten extender esta dinámica más allá de sus históricos orígenes y hasta los márgenes de nuestra lucha constante con Dios y el mundo en el que nos ha colocado, uno podría preguntar:
¿Cómo es posible que nos hayamos vuelto tan nerviosos, tan destrozados, tan fatigados y tan distantes de casa?
corazón apresurado: Isaías 35
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on January 26, 2017| Leave a Comment »
El capítulo 35 del libro de Isaías, inicia tejiendo un puente entre la gran sección del libro que le precede y las siguientes secciones. Este breve capítulo es intensamente lírico, profundamente exuberante y atrevidamente esperanzador.
Como cualquier gran elemento que forma enlaces, presenta temas que nos son familiares a partir de los retazos que hemos disfrutado en la más oscura primera sección, temas que se desarrollan con amplitud y en ocasiones prodígamente en los siguientes capítulos.
Consistiendo en tan solo diez versos, del capítulo 35, exige citarlos en su totalidad.
Se alegrarán el desierto y el sequedal; se regocijará el desierto y florecerá como el azafrán. Florecerá y se regocijará: ¡gritará de alegría! Se le dará la gloria del Líbano, y el esplendor del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan las manos débiles, afirmen las rodillas temblorosas; digan a los de corazón apresurado: «Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá a salvarlos». Se abrirán entonces los ojos de los ciegos y se destaparán los oídos de los sordos; saltará el cojo como un ciervo, y gritará de alegría la lengua del mudo. Porque aguas brotarán en el desierto, y torrentes en el sequedal. La arena ardiente se convertirá en estanque, la tierra sedienta en manantiales burbujeantes. Las guaridas donde se tendían los chacales serán morada de juncos y papiros. Habrá allí una calzada que será llamada Camino de santidad. No viajarán por ella los impuros, ni transitarán por ella los necios; será solo para los que siguen el camino. No habrá allí ningún león, ni bestia feroz que por él pase; ¡Allí no se les encontrará! ¡Por allí pasarán solamente los redimidos! Y volverán los rescatados por el Señor, y entrarán en Sion con cantos de alegría, coronados de una alegría eterna. Los alcanzarán la alegría y el regocijo, y se alejarán la tristeza y el gemido (Isaías 35:1-10 N.V.I., ligeramente modificado).
El capítulo es un himno que muestra el regreso de la comunidad exiliada a casa que por consecuencia debió haber perecido en el cautiverio. Además, se esperaba que los pueblos exiliados de la época iban a cooperar para esta realización. Capítulo 35 retoma y se deleita en temas que han llegado a ser los más conocidos para los lectores de Isaías. De esta manera, este puente literario insinúa que esos primeros vistazos de la promesa pronto llegarán a ser preeminentes.
Al riesgo de mencionar tan solo un par de estos temas, el capítulo transforma la frontera mortal que divide el lugar de los exiliados, por un lado, y su nuevo destino, por otro. Es decir, convierte ese espacio temeroso de desierto en sendas que conduce a casa.
Todo aquello que estaba muerto y seco, ahora se vuelve fresco y floreciente. Todo lo que asesinaba al inocente por su salvaje calor, ahora embellece su sendero e hidrata la lengua reseca.
No obstante, quiero destacar una pequeña expresión que es particularmente tierna:
Fortalezcan las manos débiles, afirmen las rodillas temblorosas; digan a los de corazón apresurado: «Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá a salvarlos».
Esta declaración muestra que la noticia del retorno—brillante y catalizadora tal como parece desde nuestra distancia—no fue necesariamente para ser acogida por aquellos que habían hecho su desalentada paz con el exilio. Esas personas, que merecen nuestra simpatía, poseen ‘manos débiles’ y ‘rodillas temblorosas que requerirán un cierto refuerzo, si el retorno va a convertirse en algo más que una canción prometedora.
Pero las manos y las rodillas no son las únicas partes deficientes del cuerpo cautivo de Judá. El texto tiende la mano a quienes tienen un corazón ansioso. Una lectura literal podría traducirse así:
Digan a los apresurados de corazón (alternativamente, ‘los acelerados de corazón’; hebreo: נמהרי-לב), ‘Sean fuertes; ¡no tengan miedo!’
Para algunos lectores, este diagnóstico un tanto poético, sonará al instante familiar.
La promesa de YHWH llega a los cautivos—ansiosos y apresurados de corazón. Se convierte en buenas nuevas para los que están saturados de adrenalina, los pequeños tan familiarizados con el pánico, los encogidos y los auto-abrigados. Les reta reconsiderar los términos que ellos han negociado con su mundo aterrador y aceptar un nuevo nombre bastante bullicioso, un nombre un poco desafiante en la faz de los chacales y bandidos que solían patrullar este camino.
¿Ese nombre?: los redimidos.
ferocidad poética: Isaías 3
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on January 26, 2017| Leave a Comment »
Si un libro de la Biblia como Isaías puede ser considerado una fuente inagotable, es en parte porque dicha afirmación descansa en el matiz poético de su lenguaje.
El tercer capítulo del libro, denuncia ferozmente un pueblo sin dirigentes. Los que no han abdicado totalmente de su liderazgo, gobiernan como niños. De hecho, línea tras línea de disección severa del cuerpo político de Judá, cae con un peso casi insoportable ante una temporada electoral caricaturesca cuando el infantilismo se convirtió en una virtud política.
Sin embargo y en contraste, el mismo profeta sostiene un dominio muy adulto de su lenguaje.
Dos verbos convencionales entran en juego en el versículo doce. He subrayado en cursiva las palabras que inmediatamente rodean estas.
Los opresores de mi pueblo son muchachos, y mujeres se enseñorearon de él. ¡Pueblo mío, los que te guían te engañan y tuercen el curso de tus caminos!” (Isaías 3:12 RVR95)
Cuando los traductores bíblicos notan este juego lírico de palabras, a veces se ven forzados por el idioma para el cual están elaborando su traducción, a dejar caer lo que tienen en manos. Más una breve incursión en el idioma hebreo del texto, actúa como herramienta para rescatar el sentido.
El verbo traducido por guía se presenta como un sustantivo. Se trata de la palabra hebrea אשר, que sin duda significa guiar. Pero este es un significado derivado. En su esencia, el verbo significa hacer recto, enderezar, mantener fiel.
Esto es precisamente lo que hace un guía. Estos están a cargo de conducir a sus seguidores por un sendero que los llevará a un destino que, sin la ayuda de expertos, jamás lograrían llegar. Ante todo, un guía es un ‘enderezador de sendas’. Isaías nota la presencia de tales personas aquí, entre un matorral circundante de líderes desventurados.
El problema es que, estos ‘guías’ hacen precisamente el contrario de los que sus clientes necesitan: Hacer que Judá yerre. Ubicándolas en un curso equivocado y conducirlas por un camino errado.
La palabra en hebreo תעה es un vocablo convencional y por tanto familiar cuando se está describiendo semejante actividad desnaturalizada. Engañar a los guiados es algo que podría esperarse de un tramposo, de un bandido que busca emboscar a otros, incluso de un enemigo astuto. Pero nunca de un guía.
Nunca de un enderezador de caminos.
Isaías regresará a este mismo tema en el capítulo nueve.
Porque los que guían a este pueblo lo extravían; y los guiados por ellos son tragados (Isaías 9:16 L.B.L.A.).
En estas quietas yuxtaposiciones de dos palabras ordinarias, la retórica de Isaías logra una fuerza incomparable que perdurará.
Se presume que aquí también un remanente en Judá, oyendo una voz persuasiva, optaría por arrepentirse, por cambiar de sentido, por volver a un camino que le prometía un futuro en vez de cenizas.
Es aquí en el leve giro de una frase, en la astuta yuxtaposición de dos palabras comunes para expresar una verdad poco común, es que este libro manifiesta una belleza que justifica su supervivencia, y sus recursos inagotables.
Llenos y vacíos: Isaías 2
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica, texturas on January 26, 2017| Leave a Comment »
Los profetas tienen poca paciencia con aquella religiosidad que asume que la bendición material es respaldo de YHVH. La gente fácilmente se resbala en estas creencias, pensando que ser rico es ser sinónimo de bueno. Isaías no quiere ser parte de esa falsa moral.
Has abandonado a tu pueblo, a los descendientes de Jacob, porque están llenos de astrólogos de Oriente, de adivinos como los filisteos, y hacen tratos con extranjeros. Su tierra está llena de oro y plata, y sus tesoros son incalculables. En su tierra está llena de caballos, y sus carros de guerra son incontables. Su país está lleno de ídolos; el pueblo adora la obra de sus manos, lo que han hecho con sus propios dedos. (Isaías 2:6-8 N.V.I., ligeramente editado)
La ironía—con Isaías siempre hay ironía—gira sobre la palabra en hebreo מלא, que significa ‘estar lleno’. El profeta hace una denuncia picante sobre la falsa religión con este verbo, repitiendo el concepto como si no existiera un mañana.
La primera y la última de las frases indicadas en cursiva emplean מלא, señalando la amplitud vaga de su religión. Su misma piedad es un hecho errante, su religiosidad es un rechazo al Dios israelita tan excluyente, quien declara que no hay otro que se compare con él.
La segunda y la tercera frases en cursiva refieren a su riqueza. Ellos no son buenos por ser ricos. Ellos son, al mismo tiempo, muy malos y muy prósperos.
La idolatría, para los profetas, no es jugando. No es mantener la mente abierta, no es el perfume de los sofisticados, ni una preferencia estética entre multitudes de opciones.
Al contrario, la idolatría es traición, rebelión, es el equivalente espiritual de estar estúpidamente caliente, excitado y hambriento con la esposa del vecino. No hay nada bueno en eso.
Es posible maquillar la idolatría con un baño de oro y decorarla con plata. Sin embargo, sigue siendo el camino que conduce a la destrucción.
Las riquezas, declara el texto, no son el respaldo de Dios. A veces la riqueza es sólo la riqueza, son sencillamente las baratijas brillantes de los condenados.
Háblanos palabras halagüeñas: Isaías 30
Posted in texturas, tagged Isaías, reflexión bíblica on January 22, 2017| Leave a Comment »
El primer paso hacia la sanidad es un diagnóstico certero. A pesar que ser objeto de revisión médica implica meter el bisturí de forma minuciosa, cualquier acción es justificada con tal de que el médico logre encontrar la solución.
Algo similar sucede con los oráculos proféticos de Isaías que presionan una y otra vez, diagnosticando para determinar por qué la nación se encuentra enferma. Si Israel/Judá requieren ser tratadas, el profeta Isaías insiste, ellas primero tienen que esforzarse para comprender la naturaleza y gravedad de su aflicción.
Ella debe ver. Ella debe escuchar.
Porque este es un pueblo rebelde; son hijos engañosos, hijos que no quieren escuchar la ley del Señor. A los videntes les dicen: «¡No tengan más visiones!», y a los profetas: «¡No nos sigan profetizando la verdad! Dígannos cosas agradables, profeticen ilusiones. ¡Apártense del camino, retírense de esta senda, y dejen de enfrentarnos con el Santo de Israel!» (Isaías 30:9-11 N.V.I).
En la retórica del profeta Isaías, los niños son presentados en el primer plano por dos razones. Primero, en los diagnósticos fúnebres de los capítulos anteriores del libro, los adultos son quienes deberían estar en capacidad de saber mejor su proceder, pero se comportan como niños.
En segundo lugar, cuando la promesa redentora del libro florece en la segunda mitad del libro, Jerusalén personificada como adulto, habiéndose imaginado como una mujer sin hijos, queda atónita al ver cuántos niños regresan a ella desde lo lejos.
En el pasaje mencionado, los ‘niños’ son las ‘gentes rebeldes’ de YHWH, impacientes con cualquier demanda que pudiera limitar su libertad para auto-destruirse, aunque esta palabra sea instrucción o corrección.
Aunque aquí no hacen ningún esfuerzo para silenciar al vidente y al profeta, ellos cooptarían su mensaje. Cambiarían el bisturí que es como un filo agudo y quirúrgico de la fe Yahwistica—un instrumento cuya espada servía para efectuar la vida y la curación—por la suave y cómoda auto-absorción religiosa.
Silenciar al profeta o comprar su mensaje, el resultado es el mismo.
Los niños rebeldes dan las órdenes, según el escrutinio de Isaías, mientras que aquellos cuya palabra debe ser recibida y honrada, son ordenados de aquí para allá como empleados principiantes. Los mandamientos llegan en un perfecto quiasmo (incluso aquí el profeta es un artesano), como el resueño del tambor:
¡No veas!
¡No nos profetices lo correcto!
¡Háblanos cosas superficiales!
¡Profetíza ilusiones proféticas!
En demasiadas ocasiones preferimos manejar nuestra piedad de esta manera. Nos gustan nuestros profetas, con todo y corbata, y con buen acento, siempre y cuando no nos incomoden con sus demandas rigurosas.
Ante la ausencia de cierta fuerza, preferimos hacer del profeta nuestro consolador, nuestro entrenador, el agente y manager de nuestra siempre positiva auto-imagen.
Sólo porque YHWH está dispuesto a causarle dolor a los suyos, a fin de que puedan encontrar la redención, nuestra esperanza puede permanecer viva. Y nosotros con ella.