Isaías el profeta describe la conducta anticipada de YHWH de llevar a sus hijos exiliados a su hogar, de una manera que logra combinar ternura y lo eterno.
Como un pastor que cuida su rebaño, recoge los corderos en sus brazos; los lleva junto a su pecho, y guía con cuidado a las recién paridas. ¿Quién ha medido las aguas con la palma de su mano, y abarcado entre sus dedos la extensión de los cielos? ¿Quién metió en una medida el polvo de la tierra? ¿Quién pesó en una balanza las montañas y los cerros? ¿Quién puede medir el alcance del espíritu del Señor, o quién puede servirle de consejero? ¿A quién consultó el Señor para ilustrarse, y quién le enseñó el camino de la justicia? ¿Quién le impartió conocimiento o le hizo conocer la senda de la inteligencia? (Isaías 40:11-14 NVI).
La poesía de Isaías adorna la convicción bíblica profundamente arraigada de que YHWH es incontenible. No responde a nadie, su brazo no es demasiado corto para cualquier propósito que corresponde a su carácter y naturaleza de su reinado. (more…)